EL ALA DEL CUERVO – Poema de Rubén Darío – Poeta

EL ALA DEL CUERVO – Poema

¡Ea! apretad esas cinchas y apercibid los overos,
y que ya tasquen los potros el bocado de los frenos.
Preparad las jabalinas,poned traílla a los perros,
sonad las trompas de caza y azores llevad dispuestos.
¿Ya estáis listos? Pues aprisa,vamos al bosque siniestro.

Quien tal dice es un altivo,noble y alto caballero
que, con sus alrededores,tiene la comarca en feudo.
Es Don Pedro de Almendares,el infanzón altanero
a quien, por lo valeroso,ninguno venció en el duelo.

El que ha astillado sus lanzas en las justas y torneos,
siempre sereno y triunfante,sin temores ni recelos.

Es Violante una doncella con unos ojos muy negros,
con unos oscuros rizos que cuando le caen sueltos
por la garganta blanquísima,por la espalda y por el seno,
fingen en fondo de mármol mallas finísimas de ébano.

Don Pedro adora a Violante y Violante ama a Don Pedro,
y ambos gozan en deliquios
de ardorosos embelesos.

Pero Violante, la hermosa,se enciende en llamas de celos,
sin que nada de sus ansias pueda aminorar el fuego.
La linda Violante busca para sus males remedio,
y a un nigromante interroga contándole sus secretos.

El nigromante medita,y luego, fruncido el ceño,
busca en yerbas misteriosas filtros, y ve los luceros,
y en caballísticos signos quiere hallar el verdadero
modo de que sus retortas puedan curar aquel pecho.

Por fin, después de lograr descifrar aquel misterio,
y ya encontrada la clave del enigma, dijo luego
a Violante.Que el que os ama os traiga el ala de un cuervo,
y con el oscuro copo del suave plumaje negro,
podréis curar la dolencia,llevándole junto al pecho.

Por eso va en su corcel el valeroso Don Pedro,
y con sus gentes al bosque,con jaurías y pertrechos.
Ese es el bosque maldito,ese es el bosque siniestro,
del que mil supersticiones andan en boca del pueblo.

Con temor van caminando ojeadores y monteros,
que a ese bosque nunca llegan porque les ataja el miedo.
Don Pedro, el bosque es terrible.
Don Pedro se ríe de eso,que no teme ese hijodalgo
ni a los vivos ni a los muertos.
Ese bosque está maldito.No importa,dice Don Pedro.

Y siguen andando, andando y ya están del bosque dentro,
y ya los toques de caza repiten sonoros cuernos,
y van los genios del aire desparramando los ecos.
Don Pedro no busca fieras ni sigue la pista a ciervos,
ni a cerdosos jabalíes,él busca un nido de cuervos.


autor:Rubén Darío
música:André Rieu
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